La obra de Medici sigue una línea continua de renovación temática poco común en un artista plástico, ya que cada hallazgo es superado por otra innovación. Así aparecen en su obra la serie de las formas libres seguida de las formas geométricas, los girasoles, los barriletes, las mujeres embarazadas, las construcciones metálicas y así sucesivamente la próxima sorpresa.

Tantas variaciones temáticas son acompañadas por la búsqueda de técnicas que se adaptan a la materialización de las formas imaginadas. Técnicas no convencionales, en las que a veces, la mezcla de materiales tiene que ser adivinada porque es difícil de descubrir ya que las formas y los colores utilizados parece que sólo hubieran encontrado su lugar exacto gracias a la armonía de la composición. Pero nada es casual en la obra de Medici, porque detrás de su simple apariencia y de la espontaneidad que refleja está presente un orden interno heredado de sus tiempos de estudiante. Ese orden es una constante aunque cambien los temas, la técnica y la composición.

Porque cada obra está construida, pensada: es el resultado del respeto de leyes geométricas, no evidentes para el observador pero presentes en el artista que somete su obra a las condiciones que él mismo impuso a su capacidad creadora.  

Arq. Roberto Boullón